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viernes, 7 de noviembre de 2008

Almudena y sus ladridos

Venía pensando en el bus que me tráe al curro (después de escuchar una discusión entre una señora mayor y una de mediana edad), sobre aquello de que, "cada cual es lo que puede ser", lo que la suma de experiencias y rasgos personales nos permite ser. E inmediatamente me acordé, no sé porqué, de Almudena. Así que voy a poner en letras, algunas cositas que dieron vuelta en mi cabeza (mis elucubraciones matinales).

Almudena cáe antipática, lo sé, a mí misma no me gusta mucho. Pero es que además, tanto en este blog y otros, pero más todavía en el de 20minutos (cuando la entrada pasa a Portada), un montón de gente llega a insultos muy grossos, aberrantes, y hasta vejatorios. Lo peor de todo es que no son por su forma de actuar (de mala leche), la gran mayoría son sobre su notoria discapacidad, la Acondroplasia.

Y la verdad, no nos vamos a engañar, ésta enfermedad sigue representando hoy en día, un estigma social (esos comentarios bochornosos en los que la envían a un circo, lo demuestran). Entonces, haciendo un mínimo esfuerzo por comprender, he pensado por un momento lo que debe haber sido la vida tanto para Almu, como para otras personas con sus características.

Pienso que debe haber sido una combinación constante de humillaciones, y de pelea personal por la autoestima (seguramente estimulada por su familia). Y en esta lucha, ha ganado la autoestima por lejos, simplemente por supervivencia.

También en mi opinión, esa seguridad es ficticia y superficial, es necesario tener el arma cargada por si vienen nuevos dolores. Lo que no sé es si Chiqui es consciente de esta gran máscara, o por lo contrario, lo vive como absoluta realidad. Me inclinaría más por lo segundo.

Dicho lo cual, puedo comprender esa aparente batalla constante por ser más fuerte y chula que nadie (y para demostrarlo, repetir hasta la saciedad el tema del champú con Ana), y por ser el centro de atención, pues es más difícil hacerse notar cuando se es así de pequeñita.

Y lamento la comparación (perdonadme, perdonadme), a mí me parece que es como dice el veterinario de mi perra (una perra fuerte, tirando a grande): "Yerba no ladra, porque es consciente de su tamaño, no necesita intimidar con su ladrido".

Claro, reconozco que intentar entender todo ésto, es más sencillo que soportarlo. Porque estoy convencida que convivir con una persona con alguna discapacidad, no debe ser nada fácil (para ninguna de las partes), y si no hay una relación afectiva fuerte, muy complicado.

Así que haciendo un ejercicio de no juzgar, acepto a Almudena como es: infantil, fantasiosa y cariñosa por momentos; chula, malaleche y macarra por otros.
Pero lo que no puedo entender, por mucho que le dé vueltas, y acá vuelvo al Gran hermano más absoluto ;-), es porqué ha sido tan desleal con Iván, ¿no lo siente amigo y apoyo en esa Casa?

Me parece de alguna manera injusto para él, pues desconociendo ésto, ayer decía el modelo a la dominicana: "Orlando y Almu son los compañeros más cercanos".
Alguien anda bastante perdido por aquí (también yo ;-).

¡¡Buen día de viernes para todos y todas!!
Me interesa muchísimo vuestra opinión (también, si os parece un troncho incoherente lo que he escrito por aquí, jeje)